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22.9.16

LA EXIGENCIA DE SER BUENOS

LA EXIGENCIA DE SER BUENOS

   Hay una tendencia a identificar la bondad con la inocencia y la tontura. A veces, cuando queremos aconsejar a alguien que no sea bueno, le invitamos con expresiones tan poco afortunadas como ésta: “no seas tonto”… , pero, no lo olvidemos, la bondad será lo único que nos haga tener esperanza en la humanidad y será la única arma capaz de llevar a este mundo a sendas cada día más auténticas de perfección.

    Hoy las generaciones más jóvenes necesitan más testigos que maestros, más personas buenas que economistas, más abrazos que palabras, más amigos que jueces inmisericordes…Confucio afirmó sabiamente: “Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo”…, pero no basta ser buenos en la vida sino “procurad que al dejar el mundo veáis no sólo que fuisteis buenos sino que dejáis un mundo bueno” (Bertolt Brech).

   El amor y la bondad será lo único capaz de redimir al hombre de su propia debilidad. Sin duda alguna, para que entre en tu corazón el amor y la bondad hay que desterrar el odio, la envidia, el rencor y el desprecio... Muchos hombres y mujeres se creyeron invencibles haciendo el mal y sucumbieron en su empeño; muchos imperios se creyeron dominadores y cayeron en el tiempo... y nunca debemos olvidar que al final siempre triunfan el bien y la verdad.

   ¡Intenta en todo momento hacer el bien, porque será la única manera de encontrarte con las entrañas del mensaje de Jesús y con el mismo Nazareno, y recuerda las palabras de Confucio: “Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo”, y, en oración íntima, repite al Dios Santo y Compasivo que “no se cansen los buenos”.


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