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3.5.17

JESÚS DE NAZARET ACOGE A LOS PECADORES.

BUENA NOTICIA es un blog de reflexión personal de Francisco Baena Calvo en el marco del Cristianismo. Un blog católico que personalmente creo que vale la pena conocer. Si deseas conocer más sobre el Cristianismo como manifestación sublime del espíritu humano no dudes en entrar en este Blog. Pretenden ser unas reflexiones que tienen en cuenta los valores humanos y cristianos que emanan del Evangelio, de la fe en Jesucristo y del Credo de la Iglesia.

                     JESÚS DE NAZARET ACOGE A LOS PECADORES

                                           
      La parábola del “hijo pródigo”, o la parábola del “buen padre”, pertenece al grupo de las que Jesús empleó para explicar a los que le oían cómo era Dios. Los sentimientos que hay en el corazón del padre (generosidad, paciencia, capacidad infinita de perdón, etc) son la mejor imagen de los sentimientos del corazón de Dios.

      Jesús comparó a Dios con el Padre de gran corazón de esta historia. Y enseñó a sus discípulos a llamar a Dios con el nombre de “Padre”, como lo hizo él siempre.      La confianza inmensa con la que Jesús se dirigía a Dios, que invocaba más que como “padre”, como “papá” (abba), es una característica singularísima de su personalidad.        

 “Jesús dijo: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde”. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.    

     Cuando lo hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar cerdos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: “¡ Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros. Y, levantándose, partió hacia su padre.    

  Estando él todavía lejos, le vio su padre, y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: “Pare, pequé contra el cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus siervos: Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su manos y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido hallado. Y comenzaron la fiesta.     

Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y el baile; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano”. El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado”.    

    Pero él dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque tu hermano estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado” (Lc 15,11-32).       

  En está parábola se describe cómo es el perdón de Dios. Lo describe con varios símbolos: *Cuando el padre recobra a su hijo perdido, lo viste con una túnica nueva. En Oriente regalar un vestido nuevo es un símbolo de que ha llegado el tiempo de la salvación.*Cuando le pone un anillo y sandalias. El anillo es señal de que se entrega al otro toda la confianza. Las sandalias son señales del hombre libre, a diferencia del esclavo que iba descalzo.*Cuando el padre le hace una fiesta, un banquete. Comer juntos a la misma mesa era señal de que el pasado estaba del todo olvidado, señal de plena comunión.        

  A partir de todas estas imágenes, Jesús describe cómo perdona Dios al que se convierte y vuelve a El.   

    La parábola tiene dos partes. Habla de dos actitudes ante ese modo de ser de Dios. La de los dos hijos. Para los dos, el padre es le mismo: comprensivo, dispuesto al perdón... Para los dos tiene los brazos abiertos. Pero el hijo mayor no participa de la alegría. No ha obrado mal durante su vida, pero no ha comprendido la misericordia ni el perdón.     

      El hijo mayor representa a aquellos que “cumplen”, a los que se creen buenos y justos, a los que quisieran ver sus méritos acumulados (oraciones, cumplimiento de los mandamientos, sacrificios, etc), a los que rechazan la misericordia y el perdón de Dios, a los que rechazan a otros que consideran pecadores.

           NOTA: Profundiza en esta parábola con la obra maestra de Rembrandt

 
 


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